lunes 27 de abril de 2009

La diabetes no pone los límites

Emilio Valdés, de 39 años, tiene diabetes Tipo1 desde los 22.

Aunque ha trabajado en distintos ámbitos, realizó estudios de imagen y ahora se dedica profesionalmente a ello. Actualmente es cámara del programa de CUATRO llamado Desafío Extremo. En este programa, con Jesús Calleja como protagonista, se dedican a grabar aventuras por todo el mundo practicando todo tipo de deportes: escalada, alpinismo, moto, submarinismo, expediciones a ochomiles, exploración de regiones remotas,... no tienen límites.

Emilio acompaña a Jesús Calleja en todos sus viajes y con su cámara va grabando todas las hazañas: la ascensión de los picos Kilimanjaro en Tanzania, del Elbrus en el Cáucaso, del Aconcagua en los Andes, la escalada de la cara Sur de Torre Santa, la escalada en granito del Spitkope en Namibia, la ascensión del volcán Sangay saliendo de la selva del Amazonas en Ecuador, la travesía andando hasta el Polo Norte Geográfico, la carrera de motos a través del desierto del Sahara llamada "Rally de los Faraones", la travesía en todo terreno de la parte norte de Namibia; grabaron también los tiburones blancos en Sudáfrica y al presidente José Luís Rodríguez Zapatero en los Picos de Europa. Han estado en el Makalu, la quinta montaña más alta del mundo, y han realizado en pleno invierno la travesía del río helado Zanskar en el corazón del Himalaya.

Su próximo reto será, en enero, la Cordillera Darwin, en el extremo sur de América para realizar la escalada de un pico y una travesía por un glaciar inexplorado en una de las regiones más remotas del mundo. Después partirán en velero hasta la Antártida para escalar allí otra montaña y regresarán a América de nuevo en velero atravesando uno de los mares con mayores tempestades.

Como dice Emilio “Hay que perder el miedo a la diabetes y para ello, saber cómo se desenvuelven los demás es importante”.

Ejercicio y Diabetes Mellitus Tipo 1

Nadie cuestiona hoy en día que el ejercicio es una parte integral del tratamiento de la diabetes tipo 2, junto con la dieta y la terapia medicamentosa. De hecho, y desde hace varios años, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) recomienda para toda persona con diabetes tipo 2 que no tenga contraindicaciones practicar deporte a un nivel alto, en concreto al menos 150 minutos por semana, repartidos entre “la mayor parte de los días de la semana”, de ejercicio aeróbico a una intensidad del 50-70% de la frecuencia cardiaca máxima, junto con ejercicio anaeróbico de resistencia 3 días por semana.

Respecto a este último tipo de actividad, se sugiere hacer 3 series que impliquen a los grandes grupos musculares (dorsales, pectorales, bíceps,…), con un peso que permita hacer 8-10 repeticiones en cada serie. El nivel de evidencia que apoya estas recomendaciones es el A, es decir, el máximo, avalado por estudios que han dado resultados con una elevada significancia estadística.

Muchas de las personas con diabetes tipo 2 pueden incluso prescindir del tratamiento medicamentoso gracias al ejercicio.

Sin embargo, las cosas no están tan claras en pacientes con diabetes tipo 1. Las ventajas son menos evidentes, entre otros factores porque el aumento de sensibilidad a la insulina asociado con la actividad física tiene menos importancia en la diabetes tipo 1 que en la 2, donde la resistencia a la insulina desempeña un papel primordial.

“Nunca es tarde para modificar los hábitos de vida. Un pequeño cambio aporta enormes beneficios en términos de calidad de vida y años ganados”

Desde primeros de abril, Rafael Gabriel, jefe del Departamento de Investigación y Epidemiología Clínica del Hospital Universitario La Paz de Madrid, será el nuevo Director Científico de la Fundación para la Diabetes, después de casi treinta años dedicado a mejorar la salud comunitaria e incidiendo en la prevención y en el control de las enfermedades cardiovasculares.

Desde esta nueva posición, que asume con ilusión y entusiasmo, perseguirá la participación e implicación ciudadana en la prevención de la diabetes y en la mejora de la calidad de vida de estos pacientes.

A sabiendas de la consolidada trayectoria de la Fundación en estos once años de vida, una de sus máximas será dar continuidad a dicha trayectoria y reforzar el excelente trabajo desarrollado desde esta organización.

Para este especialista abulense, “en materia de prevención, es el individuo quien ha de asumir la responsabilidad de modificar sus hábitos de vida y, para ello, ha de apoyarse en los profesionales sanitarios”.

martes 31 de marzo de 2009

Detección de la diabetes

Detección de la diabetes
Un simple diagnóstico de glucosa evita riesgos

Mucha gente padece diabetes y no lo sabe, de modo que los daños a su organismo avanzan en silencio hasta que son demasiado notorios. Es una enfermedad crónica que se caracteriza por la insuficiente o nula secreción de la hormona insulina, hecho que genera acumulación excesiva de glucosa en sangre y daño a muchas estructuras del organismo.

Si bien la diabetes puede manifestarse con síntomas como sed y ganas de orinar constantes, hay un importante número de casos en que avanza sin dar señales de su existencia, por lo que muchas veces se diagnostica cuando ya existen complicaciones secundarias severas.

Existen tres pruebas que miden la presencia de azúcar o glucosa en sangre, las cuales, además de tener diferentes metodologías, se emplean en distintas circunstancias. El primer diagnóstico, y uno de los que se realizan con más frecuencia, es conocido como glucemia al azar, consistente en el análisis de a una muestra de sangre tomada a cualquier hora del día y en cualquier condición. Cuando el resultado de este examen muestra niveles de azúcar superiores a 200 mg/dl de sangre, se considera que el paciente tiene diabetes, y debe consultar a un endocrinólogo para conocer cuál será el tratamiento que exige su condición.

Aquellas personas que no muestren síntomas y no saben de antecedentes en su familia, se debe realizar una prueba llamada medición de glucosa en ayunas, la cual consiste en analizar una muestra de sangre tomada luego de 12 horas sin consumir alimentos, además de la realización de una prueba idéntica una semana después.

Se afirma que una persona padece diabetes cuando se encuentran niveles de azúcar de 126 mg/dl o más en las dos muestras.

Si alguna toma de sangre arroja resultados menores a 126 mg/dl, pero superiores a 110 mg/dl, de modo que no se puede hablar de diabetes, pero sí de su condición previa, conocida como prediabetes o intolerancia a la glucosa. De esta situación se deriva la última prueba, conocida como curva de tolerancia oral a la glucosa (CTOG).

La CTOG es útil para diagnósticos dudosos obtenidos en individuos obesos, con historia familiar del padecimiento y con resultados de glucosa en ayunas de 100 mg/dl y en mujeres que dieron a luz un hijo macrosómico, es decir, que al nacer pesó más de 3.5 kilogramos.

Fuente: Bibliomed y Terra Networks

Cómo la diabetes afecta los riñones

Cuando los riñones funcionan bien, los glomérulos impiden que la proteína salga del cuerpo. La proteína es necesaria para conservar la buena salud.

Las altas concentraciones de glucosa en la sangre y la alta presión arterial dañan los glomérulos del riñón. Cuando los riñones están dañados, la proteína se sale de los riñones y pasa a la orina. Los riñones enfermos no pueden limpiar adecuadamente los materiales de desecho y los líquidos adicionales. Por lo tanto, muy pocos materiales de desecho y líquidos salen en la orina. Al contrario, se van acumulando en la sangre.

Una de las primeras señales que los riñones están enfermos es cuando pequeñas cantidades de una proteína que se llama albúmina sale de los riñones y pasa a la orina. Mientras más grande sea el daño, mayor será la cantidad de proteína que pasa a la orina. Este problema se conoce como proteinuria. Cada vez se acumulan más y más materiales de desecho en la sangre. Este daño empeora hasta que finalmente los riñones dejan de funcionar.

La nefropatía diabética es el término que los médicos usan para los problemas de los riñones que causa la diabetes.

Fuente: Fundación para la Diabetes

El sedentarismo es un mal aliado de la diabetes

Según recomendaciones médicas, para tratar de prevenir la diabetes se debe realizar un programa de ejercicios regulares, perdiendo el exceso de peso, consumiendo mucha fibra, sin olvidar los cereales y controlando los valores de azúcar en la sangre regularmente.

La creciente epidemia de diabetes tipo 2, provocada por el sedentarismo, la obesidad y la mala alimentación como consecuencia del actual estilo de vida de la población, es un tema que no deja de preocupar a los médicos.

El "Síndrome X" surge aproximadamente diez años antes de la aparición de esta enfermedad y es un cúmulo de trastornos metabólicos que se caracterizan por la resistencia a la insulina, la obesidad abdominal, los altos niveles de colesterol y la alta presión arterial. El factor hereditario forma parte del problema, pero puede prevenirse.

Se debe mantener una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos complejos ricos en fibra, junto con el ejercicio regular, lo que puede invertir el avance del "Síndrome X" y detener la diabetes. Asimismo, una dieta controlada a la que se incorporan una variedad de elementos nutritivos en personas con diabetes mejora de manera natural la capacidad del organismo para utilizar la insulina y regular los niveles de azúcar en la sangre.

Fuente: Bibliomed y Terra Networks

Un buen desayuno reduce el riesgo de obesidad y diabetes

La próxima vez que empiece el día con el estómago vacío piense en esto: un reciente estudio sugiere que las personas que desayunan bien cada día tienen menos riesgo de padecer obesidad y diabetes.

En comparación con los que desayunan sólo una o dos veces a la semana, los que afirman desayunar todos los días tienen entre un 35 y un 50% menor riesgo de desarrollar obesidad y síndrome de resistencia a la insulina, tal como afirmó el Dr. Mark A. Pereira, principal investigador de este estudio.

La resistencia a la insulina es una pérdida de la sensibilidad a la insulina, la hormona clave de la regulación del azúcar en la sangre. Con frecuencia, esta pérdida de sensibilidad es el precursor de una diabetes. "El desayuno parece reducir el riesgo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares, gracias al control del apetito y a la reducción de la probabilidad del sobrealimentación al final del día, durante la cena" afirmó el Dr. Pereira, investigador asociado del Children’s Hospital y profesor asistente de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, EEUU.

Se incluyeron 2.681 adultos jóvenes en el estudio, de 25 a 37 años de edad, que fueron seguidos durante ocho años, en los que se registraron gran variedad de parámetros de salud, entre ellos la resistencia a la insulina y la obesidad. "Además de la frecuencia del desayuno, también parece importante la calidad del desayuno", puso de manifiesto el Dr. Pereira, "así, por ejemplo los cereales integrales se asociaron con una reducción del riesgo, mientras que los cereales refinados no".

Solamente los cereales que tienen al menos 2 gramos de fibra por ración se consideran integrales, tal como recomienda la American Heart Association. Este estudio estuvo financiado por una beca de la Charles H. Hood Foundation y otra del National Heart, Lung and Blood Institute de los National Institutes of Health de los EEUU. "Este estudio", concluye el Dr. Pereira, "contribuye al conocimiento del papel de los patrones alimentarios y del riesgo de la obesidad y enfermedades relacionadas, ya que existen muy pocos estudios longitudinales sobre la frecuencia del desayuno, su calidad y su papel sobre la salud".

Fuente: American Heart Association